Las estructuras económica y cultural

La relación dependiente entre las estructuras económica y cultural

La mayor parte de los estudios sobre el desarrollo (económico) proviene de Norteamérica y de Europa (“naciones avanzadas capitalistas”). ¿Esto por qué es un problema cuando pensamos desde la periferia? Porque la experiencia histórica de esos países no es la misma para los nuestros.

Diseñar guías para la política de desarrollo y categorías teóricas para Latinoamérica con base en la experiencia histórica de otra región, es no tomar en cuenta la especificidad propia de los países latinoamericanos. Tratar de emular o adaptar al pie de la letra los modelos que llevó al desarrollo a Norteamérica y Europa en Latinoamérica dio como resultado un completo fracaso. Simplemente porque el contexto histórico es muy diferente entre regiones.

Gunder Frank plantea que a) es un error pensar en el subdesarrollo como una etapa del capitalismo, donde, hoy una nación desarrollada (económicamente) fue necesariamente subdesarrollada en el pasado, b) la falta en el estudio del desarrollo y el subdesarrollo la estructura metrópoli europea y sus colonias en el nuevo continente y cómo las relaciones internas condicionó históricamente las colonias al subdesarrollo.

El capitalismo genera simultáneamente desarrollo y subdesarrollo. Tanto los países avanzados como los atrasados son producto del desarrollo mismo del capitalismo. El proceso histórico que genera subdesarrollo es el mismo que genera el desarrollo.

Ahora, no se trata de desechar toda teoría eurocéntrica, y empezar a teorizar desde cero, desde y para Latinoamérica; sino, de hacer un ejercicio crítico y de reflexión para rescatar los aportes que sirvan para una teoría propia en la coyuntura del subdesarrollo contemporáneo latinoamericano.

¿Cómo se da esta dicotomía desarrollo-subdesarrollo en la esfera cultural? Sin duda hay una relación directa entra las formas de producción artística y las condiciones económicas donde se llevan a cabo. Estas no serán las mismas en un país desarrollado que en uno subdesarrollado.

Un acercamiento a esta problemática podría ser el planteamiento que hace Julian Stallabrass en su libro Art Incorporated[1] Estudiar el comportamiento en las ventas de obras de arte en época de crisis diferenciando un país subdesarrollado vs. uno desarrollado o ampliamente industrializado (como lo menciona).

En el caso de México le tomó varios años salir de la crisis de 1989, mientras que en los países desarrollados como EE.UU. el crecimiento económico era bastante fuerte, por eso dice que la percepción y el comportamiento son diversos en el mismo periodo y que esta condición está determinada por el nivel desarrollo del país o región que se mire.

Esta dicotomía crisis de los países subdesarrollados-abundancia de países desarrollados en el caso México-EE.UU. en los años 90 explica en parte la dualidad producción artística del subdesarrollo y consumo artístico desde el desarrollo.

Entonces la hipótesis central es que cuando un país se enfrenta a la liberación de capitales extranjeros modifica su producción artística nacional.

En este apartado incurriré precisamente, en lo que Marini[2] advierte al comienzo de su Dialéctica de la Dependencia como desviaciones de la teoría marxista en el análisis de fenómenos sociales: a) la formalización de ideas dista del método de exposición de las mismas y b) en un afán por la adecuación de categorías que no han sido diseñadas para tal propósito, se desvirtúan.

El análisis marxista de la dependencia latinoamericana nace de una dificultad real: las peculiaridades históricas de la economía latinoamericana -entendidas estas como insuficiencias o deformaciones- frente a un parámetro puro, modo de producción capitalista.

El desarrollo insuficiente latinoamericano se trata de un capitalismo sui generis, que refiere a aspectos de una realidad que, por su funcionamiento en la estructura global, nunca podrá desarrollarse de la misma como se han desarrollado las economías capitalistas avanzadas y que sólo cobra sentido dentro de una perspectiva nacional y principalmente internacional, es decir, del sistema en su conjunto (Marini, 1977).

La historia de América Latina está enmarcada por conflictos de intereses económicos, políticos y sociales desde el proceso de exploración, conquista y asentamiento en el Nuevo Mundo por España y Portugal en el siglo XVI, pasando por las revoluciones burguesas de emancipación del siglo XIX, hasta la época contemporánea con las “reformas estructurales” en México,  el cambio de régimen político con Macri en la Argentina, o el golpe de estado al actual gobierno de Brasil, por mencionar los más mediáticos.

Desde del descubrimiento de América, por Cristóbal Colón en 1492, nuestra historia quedó engarzada con la del viejo mundo y siempre condicionada a su desenvolvimiento. Intentar hablar desde el presente sobre el pasado puede presentar un problema metodológico, si no se establece una relación dialéctica pasado-presente, sin duda yo cometeré muchos errores en este aspecto, lo único que intento es expresar una idea.

¿Podemos utilizar un marco teórico para intentar explicar las relaciones de subordinación entre el arte contemporáneo periférico y las economías desarrolladas?, ¿la dependencia que estudiamos hoy es la misma que estudiaron en el pasado; sufrió una metamorfosis la dependencia; América latina sigue siendo dependiente?, ¿de qué manera?, ¿cómo han variado las relaciones de dependencia?,  se han transformado las condiciones de super-explotación que vivían nuestros países frente a los poderes hegemónicos del sistema capitalista que llevó a los dependentistas a desarrollar varias teorías?, ¿sus aportes condujeron a una superación de esta condición?

Superficialmente podemos apreciar que las condiciones actuales no son las mismas que vivieron los dependentistas en los años sesenta, entonces, ¿la esencia del problema sigue siendo la misma? Vale cuestionarse si estas teorías pueden ser re-pensadas para construir un pensamiento que contribuya a la explicación de nuestra realidad contemporánea.

También habría que preguntarnos si la categoría dependencia per se es problemática, la categoría de dependencia no es el problema, sino nuestro objeto de estudio: las condiciones de explotación y la concentración de la riqueza en los países latinoamericanos.

No se puede caer en la trampa discursiva que la expansión misma del capitalismo polariza el mundo en centros y periferias y que su devenir histórico condiciona la subordinación de unos países a otros donde no hay más nada que hacer.

La Teoría Marxista de la Dependencia (TMD) es el conjunto de estudios con una preocupación crítica sobre las relaciones de dependencia en América Latina. Surge como alternativa a la teoría desarrollista propuesta por la CEPAL de corriente keynesiana y está enmarcada en la crisis estructural generalizada que azota al sistema capitalista en los años sesenta.

Sus fundamentos teóricos son los análisis de Marx y Engels, la teoría del imperialismo de Lenin, Hilferding, Bujarin y Luxemburg, el marxismo-leninismo. La TMD plantea que existe una dependencia de los capitales extranjeros para el desarrollo interno y no solo del sector primario-exportador, sino, también del sector manufacturero a través de inversión extranjera directa en forma de capital-maquinaria (bines de capital).

La burguesía latinoamericana, dueña de la propiedad de los medios privados, no le queda más remedio que asociarse al capital extranjero, donde, poco a poco va aumentando la necesidad de estos para con los flujos de capital. A modo de analogía, pareciera una coreografía donde la crisis estructural del capitalismo dependiente de la posguerra es la escenografía; dictaduras militares, crisis políticas y sociales, una burguesía latinoamericana propietaria privada de los medios de producción y la penetración cada vez mayor del capital extranjero en los sectores productivos nacionales como los actores principales en esta puesta en escena llamada “des-nacionalismo burgués; no sólo como ideología”.

Finalmente debemos entender a la TMD como un marco para la comprensión de las especificidades del modo de producción capitalista en los países latinoamericanos. La TMD es el estudio de las relaciones y las condiciones específicas del modo de producción capitalista en países subdesarrollados como los nuestros; es decir, del capitalismo y no del capitalismo dependiente, lo que nos lleva a cuestionar: ¿existe solo un capitalismo, o hay más de uno, o varias formas de capitalismo? el capitalismo periférico o dependiente no existe, sino más bien los grados de desenvolvimiento del mismo, el subdesarrollo también es capitalismo,  el capitalismo como sistema metafísico cuyas cualidades ontológicas naturalmente son intangibles, pero instantáneamente genera relaciones tangibles de interdependencia, subordinación y explotación, condicionando plavlovianamente a algunos países al subdesarrollo.

La hipótesis general es que la dependencia no solo es económica, también hay diferentes niveles de dependencia política y cultural, o visto de otro modo, que la producción artística-cultural nacional es resultado de las relaciones de dependencia centro-periferia que la condición misma del capitalismo genera. En el siguiente apartado es donde intentaré analizar la producción artística contemporánea nacional en un contexto actual-neoliberal.



[1] Stallabrass, Julian. (2004) Art incorporated: The Story of Contemporary Art, New York: Oxford University Press, p. 107.

[2] Nacido en 1932 en Brasil, Marini falleció en 1997 en su tierra natal, luego de tres exilios que lo llevaron a México en 1965, a Chile en 1969 y nuevamente a México en 1974. Regresó a Brasil en 1996. Su vida condensa uno de los periodos más intensos de la historia política latinoamericana, con experiencias como la revolución cubana, la emergencia y maduración de la izquierda revolucionaria, el golpe militar en Brasil, el ascenso democrático y la masacre de Tlatelolco en México, el auge de masas y la experiencia del gobierno de Salvador Allende, el fortalecimiento del MIR y su quehacer en el periodo pre-revolucionario en Chile, el golpe militar encabezado por Pinochet y el agudo proceso contrarrevolucionario que se desata en la región, siendo privilegiado partícipe en muchos de estos procesos. Su vida también sintetiza uno de los periodos de mayor debate teórico y político en la región y de más fructífera producción intelectual (http://www.marini-escritos.unam.mx/).