COMPORTAMIENTO SÍSMICO CDMX

El comportamiento sísmico de la vivienda multifamiliar en la Ciudad de México en el contexto de la vulnerabilidad de los derechos humanos y su relación con el quehacer arquitectónico.

COMPORTAMIENTO SÍSMICO CDMX

Autora: Arq. Vania Itzumi Catalán Pérez

Esta investigación se encuentra en desarrollo gracias al apoyo del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Fig. 1. Edificio de vivienda deshabitado a dos años del evento sísmico de 2017. En el sismo de 1985 había presentado daños menores. Créditos fotográficos: Vania Itzumi Catalán Pérez. Septiembre 2019.


Derivado del evento sísmico del 19 de septiembre de 2017 se observó un caos generalizado que se relaciona con una creciente fragilidad social y estructural en algunos edificios de la Ciudad de México, particularmente en los destinados al sector vivienda y su relación con el contexto de la vulnerabilidad de los derechos humanos con respecto a la ocurrencia de un sismo.

Ante tales efectos, se observa que el gobierno da respuesta a la emergencia con la creación de fideicomisos para la reconstrucción de vivienda, sin embargo, a casi tres años y medio del sismo del 19 de septiembre de 2017, muchas familias aún se encuentran en espera de estos apoyos debido a la poca claridad de las políticas públicas. Los fundamentos del daño a los derechos humanos, en relación a la ocurrencia del sismo y su aplicabilidad, se encuentran establecidos en varias normativas, sin tener claro cuales son directamente aplicables y cuál es la responsabilidad del gobierno frente a la ocurrencia de estos eventos naturales. La ciudad se ve afectada por diferentes factores: el uso de presupuesto público con fines privados, la responsabilidad de los propietarios ante la ocurrencia del sismo y el cumplimiento de la participación del estado para garantizar el acceso a los derechos universales, en donde la misión principal es brindar los medios adecuados, a través de la generación de políticas públicas que fomenten el acceso a los mismos.

Surgen entonces múltiples factores derivados de este evento sísmico en los cuales se observan, principalmente, las responsabilidades atribuibles a tres sectores diferentes: gobierno, propietarios y constructores.

De acuerdo con algunas estadísticas del Portal para la Reconstrucción, se tenían 370 edificios de vivienda dañados después del sismo del 19 de septiembre de 2017 (los estados de daño varían desde daños leves hasta severos) de los cuales se ha concluido alrededor del 29% de los trabajos de reconstrucción o rehabilitación. Esta situación deja a más del 70% de los habitantes en una situación de vulnerabilidad, cifra que resulta alarmante por la relación que tiene el derecho a un nivel de vida adecuado con la ocurrencia del sismo y los derechos humanos que podrían verse afectados en este contexto.

La ciudad resultó dañada no únicamente en su contexto construido, sino también en algunos conceptos de los derechos humanos para los habitantes. En relación con ello, se perdieron 228 vidas humanas en la ciudad de México. La Organización de las Naciones Unidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hace énfasis, en el artículo 25, al derecho a tener un nivel de vida adecuado, el cual, contempla entre otros, el acceso a la vivienda, que debe garantizar (y de forma primordial) la seguridad estructural de la vivienda habitada, que se encuentra ligado a la protección del derecho a la vida. Adicionalmente, se encuentra una relación con los Principios sobre la Restitución de las Viviendas y el Patrimonio de los Refugiados y las Personas Desplazadas publicados por la ONU. Así, el gobierno mexicano, al ser signatario y partícipe en dicha Declaración, tiene el compromiso de aceptar estos principios universales y transformarlos en normativas que faciliten el acceso de todas las personas a estos derechos y, además, que no se vean afectados en determinadas situaciones extraordinarias.

El rol de la arquitectura toma entonces un papel activo porque, de acuerdo con las últimas cifras obtenidas de dos de los eventos sísmicos más devastadores para la Ciudad de México, la vivienda ha sido la tipología más dañada del sector inmobiliario como consecuencia de los sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2017 por diferentes factores, tanto sociales como constructivos. Esto se puede observar en el alto porcentaje de edificios dañados que correspondían a esta tipología -más del 55% para el primer sismo del 19 de septiembre de 1985, con una escala de 8.1 Mw (FICA, 1988) y alrededor del 70% para el sismo del 19 de septiembre de 2017, con una escala de 7.1 Mw (Galvis et al., 2017).

Fig. 2. Edificio de vivienda en proceso de reconstrucción. En el sismo de 1985 había presentado daños menores. Créditos fotográficos: Vania Itzumi Catalán Pérez. Marzo de 2020.

Cabe destacar que, dentro de estos edificios destinados a vivienda multifamiliar, de acuerdo con un estudio realizado para alrededor de 300 edificios de vivienda del Instituto de Ingeniería de la UNAM, se observaron ciertas irregularidades arquitectónico-estructurales, denominadas de esa manera debido a que su concepción está relacionada directamente al proceso de diseño arquitectónico, las cuales no presentan una adecuada respuesta ante las demandas sísmicas. Algunas de estas irregularidades son: golpeteo (79%), irregularidad en planta (68%), columna corta (35%), planta baja débil (62%), localización en esquina (36%) e irregularidad en alzado (1%) (Catalán, 2020).

Es de suma importancia observar las anomalías que han sido constantes para así poder formar parte activa de las posibles soluciones que se podrían implementar o trabajar desde la conceptualización inicial de los proyectos arquitectónico y estructural. Adicionalmente, se debe incentivar a la sociedad a emprender acciones (o modificar ciertos comportamientos sociales que han sido constantes) que logren la disminución de la vulnerabilidad de estos edificios y, por consecuencia, la preservación de los derechos humanos ligados a la vivienda en México.

Además, se le dio visibilidad a factores que sumaron vulnerabilidad a estos edificios de vivienda, entre los cuales se encontraron: falta de protocolos post sísmicos, escaso o nulo mantenimiento de los edificios destinados a vivienda, corrupción, poca claridad de las políticas públicas existentes, nula cultura de prevención e insuficiente socialización de la información.

La importancia de que los arquitectos se involucren en estos fenómenos radica en que, al comprenderlos, se pueden ofrecer proyectos arquitectónicos estructuralmente más seguros, en donde la misión primordial sea la vida de los ocupantes (relacionada a la seguridad estructural del inmueble), así como estimular su participación en la generación de políticas públicas en beneficio de los habitantes de una ciudad con un riesgo constante.

Después de la ocurrencia del sismo, es importante destacar que los procesos de reconstrucción o rehabilitación se vuelven poco claros para los damnificados. La normativa es escasa, y hasta cierto punto ambigua, con respecto a la aplicabilidad de los programas de apoyo; esto se puede ver reflejado en el caos y la incertidumbre generalizados, debido a que se encuentran sin una solución tangible para poder rehabitar sus viviendas.

Fig. 3. Edificio de vivienda en proceso de reconstrucción. En el sismo de 1985 había presentado daños menores. Al momento de la visita al sitio se encontraba registrado con daños altos. Créditos fotográficos: Vania Itzumi Catalán Pérez. Marzo de 2020.

En este punto, vale la pena observar la importancia de la socialización de la información, así como de la cultura de prevención y de la participación de la visión arquitectónica en la política pública. A partir de esto surgen una serie de cuestionamientos, cuya responsabilidad radica en todos los habitantes de la ciudad: el gobierno, el sector constructivo y la sociedad civil.

Los puntos que más nos interesan en la relación que tiene la ocurrencia de un evento sísmico con la generación de políticas públicas a nivel urbano son: saber quiénes han sido los responsables de los daños, quiénes participan en los procesos de reconstrucción y rehabilitación de los edificios dañados, cómo es que el interés del dinero público se puede llegar a invertir para fines privados, cómo es que se vulneran algunos derechos humanos y cuál es la relación entre las exigencias de los damnificados y la respuesta del gobierno sobre la reconstrucción de las viviendas. Además, se habla constantemente en la normativa sobre la carga de responsabilidad en el sector constructivo y en el gobierno en la ocurrencia de este desastre, pero ¿cuál es la verdadera responsabilidad de los dueños o inquilinos? ¿qué responsabilidades deberían ser más claras en la etapa previa a la ocurrencia de un sismo?

Se debe comprender entonces, la naturaleza de una ciudad, que por encontrarse desplantada en una zona con alta actividad sísmica, debe ser tratada con especial énfasis en estos fenómenos naturales dentro de la generación de nuevas políticas públicas, de un urbanismo en donde la planeación de las ciudades contemple la cultura de prevención y la naturaleza sísmica del sitio, y en donde llegando al punto de su relación con la arquitectura, ésta debe sumar estrategias para salvaguardar la vida de los habitantes y los ocupantes de los edificios destinados a vivienda en beneficio de la protección del derecho universal al nivel de vida adecuado, así como contemplar también dentro de la generación de estas políticas públicas, las responsabilidades no sólo a nivel gubernamental, sino también de los dueños en favor de su seguridad estructural, sin perder de vista que el objetivo final de la participación de todos los sectores involucrados debe ser no perder más vidas humanas a causa de un futuro sismo.

A raíz de la ocurrencia de estos desastres que se vuelven humanos, por la carga social que conllevan, ¿cómo se debe replantear la ciudad? ¿cómo generar una ciudad que sea consciente de la naturaleza del suelo de la Ciudad de México (el cual favorece la enorme amplificación de las ondas sísmicas en suelo blando con respecto a suelo firme)? ¿cómo la arquitectura debe transformar sus procesos de diseño con el entendimiento de este fenómeno que definitivamente volverá a ocurrir en la Ciudad de México? ¿cómo aterrizar un urbanismo consciente de la naturaleza del sitio?