El problema de la vivienda social

Crisis económicas, migratorias y sanitarias aunadas a la pobreza y desigualdad perenne en los países del sur global son los grandes retos que tienen que afrontar arquitectos, urbanistas y policy makers desde una perspectiva innovadora e interdisciplinaria para resolver el problema de la vivienda…

A los arquitectos les gusta construir cosas únicas. En la singularidad y exclusividad radica el valor de sus trabajos. Pero si hay un problema con lo único, es que no se puede repetir y si no se repite no puede servir a muchas personas en distintos sitios.

Para el arquitecto chileno Alejandro Aravena (quizá el arquitecto ganador de un Premio Pritzker más comprometido socialmente) el objetivo principal del arquitecto es mejorar la forma de vida de las personas, evaluando tanto sus necesidades sociales y deseos humanos, así como las cuestiones políticas, económicas y ambientales.

La vivienda de los más desfavorecidos sigue siendo un reto para las ciudades y sus gobernantes. La oferta de viviendas sociales constituye actualmente un problema que afrontan muchos países, aunque su intensidad varía conforme a las características económicas y sociales de cada región.

Diversas causas actúan como factores de agudización del problema de la vivienda social. Por ejemplo, debido al creciente mejoramiento de las condiciones de salud, de la aplicación y ampliación de los servicios médicos y de otra serie de factores, la tasa de natalidad ascendió y la de mortalidad ha decaído en los últimos 50 años.

El problema, además, es particularmente grave en los países en vías de desarrollo, pues por deficiencias estructurales inherentes a su estado de desarrollo no son capaces de responder al crecimiento de la población con viviendas dignas y adecuadas en número suficiente. Otro problema actual es el de la migración masiva. Ríos de personas que atraviesan países enteros para de pronto toparse con pared.

Países del Oriente medio, del norte de África, Centroamérica, o como Venezuela y Haití donde decenas de miles de personas se ven forzadas a abandonar sus localidades por que sus gobiernos no les garantizan una vida decorosa y prospera, atraviesan inestabilidad política, crisis económicas, de seguridad, violación a sus derechos, etc.

México no escapa a esta situación que se ha venido agravando y adquiere singular importancia en los principales centros urbanos, especialmente en la CDMX. Los últimos 70 años, millones de habitantes de todos los estados de la república han llegado a la Capital en busca de mejores condiciones de vida. Esto ha provocado que la ciudad crezca desproporcionada y desordenadamente.

Esto puede aprehenderse muy bien con el trabajo del antropólogo Oscar Lewis que documenta la vida doméstica de varias las familias que se mudaron a la Ciudad de México y donde describe las modificaciones en la psique de los mexicanos rurales que tienen lugar durante el cambio de la vida rural a la vida urbana. Escribió varios libros, con evidencia etnográfica, sobre la pobreza en el México moderno del siglo XX.

Entre otras cosas, nos relata la variedad de actividades y la interacción social en los patios centrales y las calles que rodean las vecindades de la ciudad de México.

Niños jugando, las señoras lavando y tendiendo la ropa junto a expendios de comida, una carpintería y un salón de belleza. Al lado el mercado y a los baños públicos. Entradas estrechas con puertas abiertas todo el día, pero cierran por la noche. Protegidas por un altar de la santa patrona, la Virgen de Guadalupe. Con ofrendas de flores y veladoras que rodean a las imágenes en una caja de cristal.

Resulta difícil comprender cómo es que su estudio, en la década de los sesenta, de estos inmigrantes y del pueblo del que vinieron, que se convirtieron en las clases inferiores de la ciudad, siga teniendo vigencia hoy día. Pero al mismo tiempo esta permanencia no nos causa sorpresa.

En materia de vivienda a nivel nacional, según la Encuesta Nacional de Vivienda 2020 del INEGI, de las 35.3 millones de viviendas particulares habitadas censadas, casi el 70% no superan los 100m2construidos, y el 28% no superan los 55m2 construidos. Solo el 57% de las viviendas son propias, el resto son rentadas, prestadas o pagándose. La fuente de financiamiento, del total de las viviendas propias (adquiridas nuevas o usadas) el 48% provino del Infonavit.

Según esta misma encuesta, la satisfacción con la distancia-tiempo entre la vivienda y centros escolares, 58% se dice muy satisfecho y con relación al trabajo 52%. Con respecto al impacto por la pandemia del Coronavirus, 52% tuvo problemas con el pago del crédito de la vivienda, y el 51% problemas con el pago de la renta.

Estos datos nos muestran un panorama sobre la situación actual de la vivienda en el país. Estos resultados son relevantes para la planeación y la elaboración de política pública teniendo en cuenta el sector más desfavorecido.

¿Es posible que la idealización de ciertas estructuras construidas no se considere en el diseño de políticas públicas de vivienda? ¿Los materiales que se utilizan para construir la vivienda son renovables y sostenibles? ¿Las áreas verdes son ornamento o necesidad? ¿Son suficientes las fuentes de financiamiento de una vivienda? ¿Todos pueden tener acceso a un crédito hipotecario?

Estas y otras preguntas son relevantes para entender por qué la vivienda se percibe como un problema y no como la solución al desarrollo del territorio.

Otro punto importante es la vivienda con base en el ideal constructor del Infonavit cuando se crearon los “centros experimentales de vivienda” en la segunda mitad del siglo pasado.

Una década antes de que se inaugurara la Unidad Infonavit Iztacalco en 1974, ya se habían realizado grandes proyectos de infraestructura habitacional en la Ciudad de México, como el Conjunto Urbano Nonoalco-Tlatelolco o el Conjunto San Juan de Aragón.

Tlatelolco como un macro conjunto habitacional fue concebido y realizado cabalmente bajo las ideas del movimiento moderno, con 15,000 viviendas distribuidas en edificios multifamiliares de distintas alturas, 1,000 habitantes por hectárea, 75% de áreas verdes y todos los servicios integrados en los edificios.

En contraste, el Conjunto San Juan de Aragón fue el resultado de mejorar las condiciones de grupos vulnerables de bajos ingresos reubicando a 120,000 colonos de áreas periféricas de la Ciudad de México. En total fueron 18,000 viviendas unifamiliares alrededor de un gran parque con espacios verdes incluyendo centro vecinal, centro de barrio y campos deportivos.

Hoy en día los conjuntos habitacionales construidos por el Infonavit, en la segunda mitad del siglo pasado, son un gran marco de referencia para repensar y reinventar la vivienda social.

Anne Lacaton (Premio Pritzker 2021) cuando le preguntaron sobre la vivienda colectiva decía que el punto de partida “(…) son las condiciones para habitar. (…) y no al revés. No hay que partir de lo urbano, de la densidad, de la forma, y después al interior de eso.”

Las condiciones para habitar la vivienda son esas cosas que nos hacen sentir bien, donde a la gente le den ganas de vivir. Que sea generosa, iluminada, pero también económica (que todo el mundo pueda tener acceso a una vivienda digna). Y luego pasar al problema de la densidad, porque hoy día es muy importante economizar el suelo. Pero la densidad no debe ser el criterio para reducir el espacio individual.

En la vivienda social, son muy importantes las relaciones sociales, entre vecinos. Con el asunto de mayor actualidad, la crisis detonada por el Covid-19, y donde muchos estamos obligados a quedarnos en casa, entendimos que la vivienda social pasa a ser un tema central y que requiere soluciones para re-convertir el espacio mínimo de la vivienda-dormitorio en espacios polivalentes donde vivir, trabajar, estudiar, de recreación y de actividad física, y donde las áreas comunes y las relaciones entre vecinos se vuelven fundamentales. Como aquellos relatos reminiscentes de Lewis.

A todos los interesados en la vivienda y el territorio: aprendamos a reducir riesgos, utilizar atlas, indicadores, datos, evidencia y otras cartografías de fuentes oficiales, así como los generados por los barrios y localidades, como base para la planeación y desarrollo de soluciones de financiamiento y planeación de vivienda social.

La escasez de la vivienda digna y de bajo costo, y las dificultades que presenta un gran porcentaje de la población para acceder a ella, pone sobre la mesa un debate del que hay que pensar soluciones innovadoras desde una perspectiva interdisciplinaria, es decir, desde el campo del urbanismo, la arquitectura, la sociología, la antropología, la psicología, la economía y la política pública para solucionarlo.

Las nuevas formas de habitabilidad y distribución espacial deben formar parte nuclear de la agenda política en un programa de remodelación y regeneración urbana con el objetivo de mejorar las condiciones de habitabilidad en las ciudades y los centros urbanos.

Referencias

Hernández Gálvez, Alejandro. Pessac de Le Corbusier, en Revista Arquine, 19 agosto 2020. URL: https://www.arquine.com/pessac-de-le-corbusier/

Adriá, Miquel. Vivienda Colectiva, en Revista Arquine No. 94, Invierno 2020.

Lewis, Oscar. Antropología de la Pobreza. México: Fondo de Cultura Económica.

Kochen, Juan José (ed.) Vivienda Infonavit: Densidad. México: Infonavit, CIDS.