¿Por qué será?

Involucrar, conectar y apoyar a las mujeres estudiantes y profesionales es muy importante para el desarrollo de la próxima generación de arquitectas desempeñando roles de liderazgo.

Hace varios días se desató una suerte de debate en las redes de MENTES en torno al papel de la mujer y la visibilización de su trabajo en la arquitectura.

La forma más evidente de ejemplificar este fenómeno es que de todas las personas que han ganado el Premio Pritzker el 88 % son hombres. Solo seis mujeres lo han ganado: Zaha Hadid (2004), Kazujo Sejima (2010), Carme Pigem (2017), Yvonne Farrell y Shelley McNamara (2020), y Anne Lacaton (2021).

En Estados Unidos, a partir de finales de la década de 1970, el American Institute of Architects (AIA) empezó a realizar encuestas sobre mujeres en la profesión y sus roles de liderazgo. En 1958 el 1 % de los arquitectos registrados en el AIA eran mujeres. En 1988 ese número había aumentado al 4 % y en 1999 al 13,5 %. Actualmente, solo el 17 % de los arquitectos registrados en el AIA son mujeres.

El AIA Firm Survey Report 2020 informó que “Las mujeres (...) continúan representando una creciente proporción de puestos en las firmas de arquitectura de [EE.UU.]” Entre 2005 y 2019, la participación de mujeres en puestos de arquitectura aumentó del 25% al 37%.

Así mismo, desde la década de 1990, la proporción de mujeres en puestos directivos ha seguido creciendo. Las mujeres directoras y socias de las firmas aumentaron del 4 % en 1999 al 16 % en 2005.

Sin embargo, a pesar de estos avances, la profesión de la arquitectura sigue estando infrarrepresentada en las características demográficas del país del norte.

Según este mismo informe, del total de la fuerza laboral en EE.UU. en 2019, el 47% eran mujeres y la proporción de miembros de un grupo demográfico racial y/o étnicamente diverso se acercaba al 40%.

Esto quiere decir que la brecha en la composición (entre la arquitectura y la fuerza laboral nacional en general) se está reduciendo por género, así como por composiciones raciales y étnicas, pero aún no ha desaparecido.

“Se espera que estas brechas se reduzcan aún más en los próximos años a medida que más mujeres y miembros de diversos grupos demográficos ingresen a la profesión de la arquitectura.”

En 2019, el 37% de todo el personal en arquitectura eran mujeres, al igual que el 46% de los profesionales emergentes en firmas en camino hacia la licencia y el 53% de los estudiantes de arquitectura que trabajan en firmas, según el AIA Firm Survey Report 2020.

Estas cifras parecen alentadoras, sin embargo, en comparación con el número de estudiantes mujeres en las escuelas de arquitectura de Estados Unidos, no lo son tanto.

Los datos muestran que hoy en día casi la mitad de los estudiantes de programas de arquitectura en Estados Unidos son mujeres. Este número ha aumentado progresivamente desde la década de 1970.

Sin embargo, “el número de mujeres que se registran en el AIA, o que alcanzan niveles de alta dirección, o que se convierten en socias o fundan firmas de arquitectura propias no ha aumentado al mismo ritmo ni en la misma proporción que sus homólogos de arquitectura masculinos.”

Algunas áreas todavía están atrasadas en el establecimiento de grupos que pueden ayudar a guiar a las arquitectas jóvenes a desarrollarse y permanecer en la profesión.

En este sentido, los espacios de y para mujeres en la arquitectura desempeñan un rol esencial en el aumento del número de mujeres arquitectas y también el aumento de mujeres en puestos directivos de las firmas.

Aunque podemos tener una idea parecida, en México no contamos con fuentes de información con métricas similares que nos permitan tener una radiografía nítida sobre la situación de la participación de las mujeres en la industria nacional.

A este respecto, los medios de comunicación y difusión como MENTES juegan un papel muy importante tanto para compartir y promover el trabajo de las mujeres, como para apoyar y elevar el perfil de las arquitectas.

Sin duda involucrar, conectar y apoyar a las mujeres estudiantes y profesionales es muy importante para el desarrollo de la próxima generación de mujeres arquitectas y para aumentar la viabilidad y visibilidad de su participación en la arquitectura. Así como para emprender nuevos caminos hacia su liderazgo y que puedan alcanzar su máximo potencial de retribuir a la profesión y a la comunidad.

Desarrollar y promover el crecimiento de las mujeres en la profesión es sin duda una tarea de todos, pero sobre todo de ellas. Hablando concretamente de los medios de comunicación y difusión de la practica arquitectónica, estoy de acuerdo con la directora de este medio cuando dice que: “[las mujeres] no podemos seguir culpando a la falta de espacios, ni a la devaluación de nuestra voz”.

Al menos en el caso de MENTES, tengo entendido, las convocatorias a participar y publicar son abiertas a todo el mundo y, “siempre la respuesta mayoritaria es del género masculino, cuando todas y todos tienen exactamente la misma oportunidad de levantar la voz.”

Indudablemente se necesita un ambiente propicio para que las mujeres (estudiantes y profesionales) puedan promover y difundir su trabajo, pero, siguiendo a la directora de este medio, “(…) no solo se trata de que los demás nos extiendan o nos abran camino, se trata de que nosotras mismas nos pongamos allá afuera y demostremos de lo que somos capaces.”

Sobra decir que hay muchas mujeres brillantes y muy talentosas. Cualquier respuesta que pudiera dar aquí a la pregunta de ¿por qué será que menos mujeres responden a las convocatorias de MENTES (y en general)? sería una sobresimplificación del problema.

El resultado deseado es que sea igualitaria la respuesta por parte de hombres y mujeres. Pero como este resultado no se da de forma natural (por diversos factores), entonces hay que forzarlo. Una forma es sacando convocatorias exclusivas para mujeres.

Cuando se generó este mini debate, no pude evitar sentirme parte del problema. En ese momento, los que conformamos la sección de COLUMNAS eramos 5 hombres y 1 mujer.

Ante esta situación mi postura es la siguiente: el pasado 15 de septiembre se celebró el Día Internacional de la Democracia. Un excelente pretexto para recordar que la democracia se centra en las personas. La democracia es tanto un proceso como un objetivo, y solo con la participación y el apoyo plenos de las mujeres, el ideal de la democracia y la participación puede convertirse en una realidad para que todos podamos disfrutarla en todas partes.

Con gusto cedería este espacio (que me presta MENTES) a una mujer interesada en expresar sus ideas y reflexiones por medio de la palabra escrita.

Mi total reconocimiento y apoyo a este medio, a su directora y a todas las mujeres que se desempeñan en la arquitectura o en cualquier otra área de la vida profesional. Y siempre alentando a las mujeres a que participen…